Colores en la Arena

Colores

Colores en la Arena

Sus cabellos se mecían al compás de la brisa mientras que con su mano los mantenía apartado de sus ojos para así observa mejor a la distancia.
La quietud remanente sobre la arena, y el sonido crepitante de las olas del mar le infundían un sentimiento de paz.
Ella observaba tranquilamente.
Formas danzantes de múltiples colores a la distancia atraían su atención, como si de aureolas boreales se tratase, masas uniformes de energías electromagnéticas se entrelazaban entre sí, y se desplegaban en un movimiento ondulatorio hipnotizante.
No, no eran aureolas boreales, eran mucho más hermosas.

-* Sé que me llaman., Sé que siempre permanecen junto a mí, y les estoy agradecida por ello. // Susurró para sí misma, sin perderlas de vista ni un solo segundo.

En el cielo las figuras siempre estaban allí, cada vez que miraba hacia el cielo, cada vez que pestañeaba, e incluso cada vez que respiraba, siempre la acompañaban, siempre estaban con ella., Sabia que siempre estarían allí para ella, haciéndola sentir feliz, trayéndole paz.

- ¿Qué observas? // Le preguntó una voz desde su izquierda., Ella lentamente, y sin darse prisa se giró en dicha dirección., Tranquilamente observó., Allí sobre una duna que tenía aproximadamente su misma altura, un ave negra acababa de aterrizar., Aún algunos fragmentos de arena se dispersaban por el aire, ella podía verlos con claridad.
- ¿Todo bien? // Le volvió a preguntar la voz.
- Cuervo. // Dijo ella observándolo directamente a sus enormes ojos. // Si, // Agregó. // solo observaba la magnificencia del cielo.
- Y las luces de colores se encuentran en él, ¿no es así?
- Así es, //Afirmó ella con un leve movimiento de cabeza. // pero también un poco más allá, hacia el espacio.
- ¿A nuestros acompañantes planetarios?
- Si, así es. // Le contestó ambos miraban en silencio hacia el cielo.
Los otros dos planetas que conformaban el trio se veían claramente a la distancia, aunque teñidos con el tenue color del cielo, celeste, aunque por la hora, con un leve tinte rojizo, amarillo, y violeta, ya acercándose hacia el negro remanente de la noche.
- ¿Alguna vez te has preguntado si existe la vida más allá de nuestro mundo?
- Existe.
- ¿Pero la vida inteligente? ¿Cómo tú, como yo?
- Esa es una pregunta un poco más difícil de responder., Por mí, te diría que sí, pero ¿dónde?, esa es la verdadera pregunta, ¿dónde?
- ¿Dónde? ¿Eh?
- Si, e incluso puede que estén más cerca de lo que pensamos, pero de todas formas pronto lo dilucidaremos mediante el inminente proyecto unión. // Le dijo el cuervo con seguridad., Ella lo miró, y quedó pensativa unos momentos.
- Si. // Dijo al fin.

El proyecto unión, ella sabía que era un proyecto de desarrollo tecnológico que pretendía enviar un satélite de investigación a uno de los planetas cercanos, uno de los restante que convivían junto a su propio mundo, en donde danzaban en un trio gravitacional muy extraño.
El proyecto unión, el primero de su tipo, el primero de los que se pretendían que fuesen muchos más, y que luego eventualmente los hubiese con los demás planetas, mucho más alejados en el espacio interestelar.

- ¿Crees que encuentren algo? // Le preguntó al cabo de algunos segundos.
- No lo sé, pero al menos tendrás una respuesta un poco más clara a tus preguntas con respecto a lo que esperar, ¿no es así? // Le respondió el cuervo mirándola directamente a los ojos.
- Supongo que sí, // Le dijo desviando la mirada. // supongo que tienes razón. // Agregó luego de unos segundos, elevando nuevamente su mirada hacia el cielo, luego de haberse distraído momentáneamente con el crepitar de las olas en un mar bañado de tonalidades de colores que nadie más veía, y que ahora con las nubes, el cielo, y aún más allá, los dos acompañantes de trio cósmico, daban una imagen espectacular.

El viento por su parte comenzaba a aumentar, el frio también, la noche a decaer, y el mar a elevar.
Mientras los colores aún seguían allí, danzando entre sí por doquier, solo que con un fondo cambiante, el de la naturaleza.

- Supongo que es hora de regresar. // Dijo ella. // Estoy cansada.
- Te acompañaré. // Le respondió el cuervo.
- No es necesario, estaré bien. / Le dijo, y comenzó a alejarse de la duna, y de la costa de la playa que estaba bastante más allá., Tras de sí el cuervo remontó el vuelo, acompañándola.

La noche ya decaía, imparable, y se hacía sentir., Las estrellas comenzaba a aparecer en el firmamento., Los árboles se mecían antes la brisa del viento, y de sus ramas se despendían hojas, y flores que aromatizaban el lugar.
Ella caminaba por la vereda de hormigón, junto a casas, y o negocios que se negaban a cerrar, mientras que a su izquierda algo la hizo detenerse momentáneamente a observar, más allá de la calle, en la plazoleta, los arboles de enorme envergadura lo cubrían todo, y le impedían la vista hacia más allá, hacia el cielo, pero para ella, todo lo que la naturaleza le tenía para ofrecer le era placentero, su sinestesia que siempre la acompañaba le ofrecía hojas, y flores brillantes, bañadas de colores de los más exóticos, como si poseyesen auras propias.
Elevó su cabeza, y respiró profundamente, ese aroma le producía una sensación tranquilizante, relajante.
A su lado, el cuervo revoloteaba, y se dejaba llevar por la misma sensación.

- ¿quieres pasar? // Le preguntó al cuervo una vez ya estando frente a la puerta de su casa.
- No, está bien., // Le contestó él. // Tengo cosas que hacer.
- Entonces hasta mañana será.
- Si, hasta mañana. // Le dijo, y se alejó volando, cada vez ganando más altura., Ella lo observó unos instantes, y luego tranquilamente ingresó a su casa, ya era tarde, y si bien recién acababa de anochecer realmente, eso no significaba que no fuese de madrugada, anochecía muy tarde, y amanecía muy temprano, siempre era así, y era normal.

A la mañana el despertador sonó, tenue, y melódicamente como si de burbuja en el mar se tratase., Pero aun así, ella lo ignoró, ya estaba despierta, se encontraba sentada en la cama, medio tapada, y mirando hacia abajo, hacia las pilchas, estaba pensativa., Luego de algunos segundos se movió, y apagó el despertador que seguía sonando, entonces lenta, y perezosamente se levantó, fue hasta la ventana, y corrió las cortinas por donde dejó ingresar un rayo de sol aún más profundo del que ingresaba anteriormente cuando las cortinas estaban un poco corridas, se cubrió los ojos con la mano, y miró hacia el cielo, allí como siempre las nubes, los colores, y más allá las siluetas de los otros dos planetas gemelos que siempre se encontraban presente., Todo lucia normal, hermoso a simple vista.
Luego de una hora, luego de acomodarse, ya estaba presta a salir de la casa, tenía cosas que hacer, y después, más hacia el atardecer, cosas en las que pensar, en las que observar.

Sobre las brisas del viento se dejaba llevar, volando con el mínimo de esfuerzo requerible, algo rutinario, pero disfrutable.
Sus negras plumas se mecían al compás de cada aleteo, el cual, cada movimiento era imitado a su alrededor perfectamente por diversos colores, enmarcando así el corte perfecto producido en el aire, casi como si de pruebas en un túnel de viento se tratase, ocasionando así una vista espectacular para quien lo viese, y tuviese la capacidad para verlo.

Se dirigía lejos de la ciudad, de la playa, y del pequeño desierto circundante., Cada tanto solía tener visiones de lo más variopintas, y o extrañas, y este era justamente uno de esos días., En sus sueños algo lo empujaba, y lo hacía retroceder con suma facilidad, el agua aumentaba de altitud, y lo arrastraba hacia él, y por sobretodo el miedo, el miedo se había apoderado de el en ese sueño, el cual por suerte era solo un sueño, o al menos eso era lo que esperaba, y por ello es que se dirigía a las montañas que solo se encontraba a escasos kilómetros de allí, y de las cuales podría corroborar de que era lo que ocurría al otro lado de la península., Tenía una extraña sensación en torno a ello, y quería disipar cualquier duda cuanto antes, para de esa forma poder volver a sentirse completamente tranquilo a sabiendas de que esa sensación suya era solo de un sueño, y nada más.
Le tomaría su tiempo, pero esperaba a que no fuese tampoco tanto.
Pronto lo averiguaría, y lo que vería no le presagiaba nada bueno.

Al atardecer ella como siempre al terminar sus actividades se dirigió hacia la playa, en ese sitio alejado de la ciudad, y de la concurrencia masiva, al mismo sitio al que ella siempre iba, pero no sin antes detenerse a comprar algo para comer, y beber mientras se encontrase allí.
Durante el camino de tierra, y luego de arena, pudo ver hasta donde la naturaleza, y el accionar de las personas se lo permitieron, flores siendo llevadas por las suaves brisas del viento, algunos dirigibles, y globos aerostáticos, allí, hacia la distancia, hasta donde podía ver, y junto a ello, nubes cruzando lentamente en el cielo, todo ello obviamente siendo acompañado por el brillo, y el danzar de los colores., Nadie los veía, o nadie parecía que los viese, pero allí estaban, siempre lo habían hecho., Era un placer prácticamente exclusivo de ella, y eso le agradaba.

Un rato después.

En la ciudad todo estaba tan tranquilo, y pacifico como siempre, mientras las personas, y animales que allí habitasen cumplían sus rutinas yendo, y viniendo, y o simplemente se dedicaban a recorrer el lugar, y o descansar.
Las tiendas estaban abiertas, los negocios vendían mercancía, y en la calle vendedores ambulantes, y artistas callejeros cumplían con lo suyo.
La paz, y la tranquilidad reinaba tal, y como siempre lo había hecho, entonces un sonido fuerte, y penetrante se oyó por toda la ciudad, y en sus inmediaciones, la alarma había sonado, y a través del fonómetro una voz metálica, y chillona se oía en un repetir interminable el decir lo mismo, una, y otra vez., Su tono de voz, y la forma en la que decía lo que decía era preocupante.
- Se informa que una enorme tormenta ha sido detectada formándose precipitadamente muy cerca de aquí, a poco kilómetros del otro lado de la península, y se sabe que se dirige hacia acá a una gran velocidad, por lo cual se recomiendo conseguir refugio preventivo ante cualquier eventualidad que pudiese ocurrir.
- Se les repite, y se les informa que… // El mensaje se repetía una, y otra vez, por lo cual el lento pasar del día para las personas de pronto se agitó, y todos dejaron de hacer lo que estaban haciendo, y comenzaron a prepararse para cualquier cosa, algunos buscando refugio en el Bunker de la ciudad, y otros a cubrir las ventabas con maderas, y o planchas de metal, una acción que podía apreciarse tanto en mercaderes, como así también en personas que aún permanecían dentro de su hogar.
Al cabo de un momento prácticamente toda la ciudad ya estaba preparada para afrontar la repentina tormenta, nada debería de pasar, ya que de todas formas estaban preparados para situaciones como esas, pero un así, por las dudas se apresuraron a alistarse aún más.

Ella observaba sentada en la arena como los colores como si de nubes se tratase recorrían, y danzaba en cada duna, cada gramo de arena., Viendo desde lo alto de la duna en la que acostumbraba acompañarla el cuervo, la arena bajo sus pies, y aun mas allá, parecía como si estuviese viendo un pasaje hacia otro mundo, una dimensión completamente distinta a la que ella, y todos los demás podían apreciar a simple vista a cada día.
El observarlas era como una adicción himnotizante que le propiciaba paz, una tranquilidad que nada podía igualar, y que ella no podía dejar de sentir, una sensación como de inspiración que le recorría cada célula de su ser, casi como si tuviese un súper poder.
Colores danzantes, la brisa que recorría sus blondos cabellos, y el crujir de las olas del mar, todo se conjugaba en un crisol de inigualables sensaciones que le fascinaban.

Ya era tarde cuando algo le llamó la atención, algo que nunca había presenciado antes., Los colores los había visto toda su vida, y estaba segura de que había llegado a comprenderlos, pero algo en ese momento había cambiado, una agitación, movimientos irregulares comenzaron a trazarse tanto en la arena como en el cielo, algo no estaba del todo bien, ella lo sabía., Una sensación fría le recorrió todo el cuerpo, entonces se puso de pie, y observó, en todas direcciones, todo estaba igual, excepto de que a la distancia el mar comenzaba a romper con más fuerza, y a crecer rápidamente, comenzaba a sentir frio, fue entonces cuando se dio media vuelta, y a la distancia no muy lejana pudo ver algo que la asustó profundamente., Las negras nubes de una tormenta eléctrica se le acercaba rápidamente, iba en su dirección, y no podía decir si tendría el tiempo suficiente como para regresar al poblado, eso la alarmó, y asustó aún más, entonces con unos rápidos movimientos bajo de la duna, y comenzó a correr por una arena que irremediablemente se iría mojando, comenzaba a llover.

Sus pasos, lenta, e irremediablemente se iban haciendo cada vez más lentos, tendiéndose a hundirse, y a empantanarse., Sabia que no lo lograría, con solo observar tras de sulas nubes de tormenta cada vez se hacían más visibles, más negras en todo el cielo circundante en torno a si, y eventualmente lo cubrirían todo por, y sobre ella, la alcanzarían, y eso podría ser sumamente peligroso., Y además por sobretodo el viento ya no era una simple brisa como poco tiempo antes, ni siquiera un viento normal, cada vez cobraba mas, y más fuerza, ahora sentía como si la empujasen de lado, hacia el mar, impidiéndole aún más su avanzar, su esfuerzo le diezmaba las energías.

Se quejaba, y jadeaba, le comenzaba a costar respirar, y cuando lo hacía inspiraba profundo por temor a no poder volver a hacerlo, los cabellos le cubrían el rostro, y cuando se los corría hacia un lado le costaba mirar, su visión se le empañaba por el agua de lluvia, se esforzaba por ver, pero veía, y lo que veía nuevamente le carecía de lógica, los colores se le arremolinaban a su alrededor, y se extendían en una dirección, como creando un pasillo con contornos iluminados, como guiándola, e insinuándole a seguirles, un posible pasadizo hacia algún lugar de la que ella no tenía idea de cuál pudiese ser.
- ¿Quieren que los siga? // Susurró deteniéndose apenas un segundo en su marcha, para luego retornarla, aunque esta vez hacia una nueva dirección, hacia la que los colores le insinuaban a seguir.
Cada paso le era una tortura, le dolían los pies, y le dolía el cuerpo en general, estaba cansada, y agitada, la tormenta ya prácticamente estaba sobre ella, solo un poco más, y no tendría posibilidad de escapatoria alguna, aun así seguía, dolorida, pero seguía., Entonces lo vio, fue cuando los colores comenzaron a abrirse, ampliando el espectro general del pasillo que ellos mismo habían creado, y que ahora envolvían algo más., Al comienzo no pudo verlo bien, con claridad, pero a medida que se acercaba supo que quizás si tuviese una oportunidad.

El antiguo faro, un sitio abandonado, y destartalado desde hacía décadas, luego de que fuese reemplazado por el que ahora era su sustituto, pero que a pesar de todo aún se mantenía en pie, a lo largo de los años, y con tormentas tan grandes como las que ahora los azotaban., Era el único lugar en el que podía buscar refugio, por lo que sin siquiera pensarlo ingresó corriendo allí, la puerta estaba floja, y no cerraba, parecía a punto de zafarse, y de caerse, pero aun así era mejor que nada., Dentro buscó una recamara, la que más firme le parecía, y entonces simplemente se dejó caer, estaba completamente agotada, necesitaba descansar.

La tormenta la había alcanzado, podía oírlo con claridad, el viento resoplaba fuertemente desde afuera haciendo resonar cada parte de la estructura del viejo faro, y la lluvia azotaba, la oía con tal claridad que casi si podía asegurar que oía cada gota individualmente, identificándolas, y personalizándolas., Dentro, ella aún seguía acurrucada en el mismo lugar en el que estaba desde que llegó, mantenía su cara entre las rodillas, y comenzaba a cabecear, pero no podía dormirse, tenía frio, pero no tanto tampoco, había logrado encender una pequeña fogata con escombros que pudo encontrar allí mismo, en el suelo, que para su suerte estaban secos, por lo cual una simple chispa había sido suficiente para encenderlos., Pero su fogata no era grande, era mue pequeña, tenía que hacerla durar.

De pronto la habitación se cubrió completamente de un manto rojo carmesí, del mismo color que la había guiado predominantemente hasta allí., Ella elevó su mirada, y simplemente observó sin que le produjese ninguna sensación de extrañeza., Entonces una figura comenzó lentamente, e inexorablemente a formarse delante de ella, una figura del mismo color que los colores, una figura de color.
- Valentina. // Escuchó decir.
- Veo que me conoces, ¿quién eres? // Le respondió ella sin inmutarse en lo absoluto.
- Me conoces. // Dijo, y luego se corrigió. // Nos conoces.
- ¿Y eso?
- Siempre nos has visto, observado., Lo sabemos.
- Los colores… // Susurró ella. // ¿Entonces los colores, ustedes, son seres existenciales?
- Si, para quienes crean en ello.
- ¿Y yo creo? Nunca lo había siquiera pensado.
- Siempre nos has visto, y ahora de una manera un poco diferente, más lógica si se quiere.
- Supongo, aunque no tiene mucha lógica para mí el creer en algo que ni siquiera me había planteado que realmente pudiese existir, ni en posibilidades de ello.
- Pero aun así nos ves.
- Si, supongo. // Le contestó ella, y luego se produjo un leve silencio que dejaba oír perfectamente el azote de la tormenta, sobre el faro, y más allá, sobre la costa misma.

- ¿Por qué me salvaste? // Finalmente le preguntó ella.
- ¿A que te refieres?
- Fuiste vos, no, ustedes quienes me guiaron hasta aquí, ¿no es cierto?
- Si, así es.
- ¿Y por qué lo hicieron?
- Porque queríamos hacerlo, por eso.
- ¿Qué?
- Eres una de las pocas personas que pueden vernos, y menos aun la que creen de esta manera en nuestra existencia, por lo cual no podíamos permitirnos el perderte de esta manera tan absurda.
- ¿Absurda?, ¿eh? // Dijo ella bajando la mirada. // Si, supongo que en eso tienes razón. // Agregó. // Ya veo…

El hablar con ese ser de color le dio nuevas perspectivas de la vida, y de lo que significa la vida, ahora sabía que seres inteligentes pueden surgir incluso de los más extraños matices de la conciencia molecular., El agua evaporada cubierta de colores era un claro ejemplo de ello., Ella estaba cuasi segura de que de esa forma se había formado la apariencia del ser que ahora se encontraba frente a ella.
Según le dijeron, ellos trascendían el espacio, y cada dimensión por igual, por lo que les eran irrelevantes en su ciclo de existencia.
No podía entender, y o comprender todo lo que le decían, explicaban, y que ella eventualmente preguntaba cada cierto tiempo., Su personalidad científica era curiosa, y no podía evitarlo, quería conocerlo todo, pero muchos de esos detalles se le escapaban de su comprensión, de momento.
Las explicaciones le iban desde asuntos relevantes en cuanto al tiempo espacio, cuerdas multidimensionales, el comienzo del universo, y de lo anterior a él, junto a temas que trataban la multiplicidad de universos., Y por supuesto, como, la física cuántica que los explicaba.

El atardecer completamente negro producto de la tormenta se convirtió en noche, y la noche en el amanecer., Con el transcurso de las horas la tormenta había comenzado a amainar en intensidad, pero ella tan absorta en compañía del ser de color rojo carmesí apenas si lo había notado., Las horas volvieron a transcurrir, y el amanecer se convirtió en mediodía., La tormenta había pasado.

Luego de un breve momento de silencio, el ser se elevó, y aguardó, como escuchando., Fuera solo se oían las olas del mar al romper contra el acantilado, se oían norma, tal, y como todos los días, no aumentada en intensidad producto de la tormenta.
- Creo que es hora de partir. // Dijo finalmente.
- ¿Qué? ¿Te vas?
- Si, es tiempo., // Le contestó, y volvió su mirada hacia ella. // Y vos también., Es hora de que regreses a tu hogar, ya no hay peligro. // Ella lo observó, y no pudo contestar inmediatamente.
- ¿No podrías quedarte un poco más?
- No debes tener miedo, el peligro inmediato ha pasado, y además no estarás sola por mucho tiempo, un amigo tuyo estará pronto con vos.
- No es por eso… // Susurró ella. Antes de notar, y procesar lo último que el ser le dijese. // ¿Qué dijiste? ¿Te refieres a Cuervo?
- Si, // Afirmó. // al parecer ha estado buscándote un buen rato, no deberías hacerlo esperar, y preocuparlo aún más.
- Si, quizás tengas razón., // Le dijo ella mientras se ponía de pie, y se sacudía el polvo de su ropa. // Pero dime, ¿te volveré a ver?, ¿volveremos a hablar de esta forma? // Le preguntó mirándolo a los ojos, o a lo que ella suponía que debían de estar sus ojos, ya que después de todo su color era absoluto, sin dejar pistas de rasgo alguno.
- Quizás, si la situación lo amerita, así serpa, que no te quepa la menor duda. // Le dijo, y agregó. // Pero ten en cuenta que ya sabes de nuestra presencia, por lo que muy probablemente seas capaz de vernos mucho más asiduamente de una forma que quizás puedas reconocer. // Terminó de decir, y entonces, flotando se elevó unos metros más en el aire, quedando así suspendido.
- Es hora. // Dijo, y así como durante la noche anterior había aparecido de la nada, su presencia se evaporó en la nada, solo siendo visible tenuemente mientras desaparecía, y las moléculas del el aires se esparcían en todas direcciones., Todo al todo, nada a la nada.

Ella se restregó los ojos, y entonces se dio cuenta de que también todo el cuarto había vuelto a la normalidad, ya no cubierto de colores como antes.
Se enderezó, se desperezó, y salió del cuarto en el que había permanecido, caminó un poco más, y entonces salió por la puerta que a pesar de todo aún se mantenía en las mismas condiciones en la que la vio en cuanto llegó., Luego al cabo de unos momentos ya fuera, el clima le parecía cálido, y tranquilo, la brisa era casi imperceptible, y el mar estaba prácticamente calmo, mucho más de lo que suponía con solo oírlo desde dentro del faro.
Miró a los alrededores, no había nadie, entonces comenzó a caminar, sabía a donde debía ir.

Cuando llegó, allí estaba, sobre la duna, tal, y como siempre, se veía agotado., Ella lentamente se le aproximó.

Había estado en movimiento casi toda la noche, primero intentando llegar a algún refugio, el cual había obtenido en un árbol hueco, pero resistente a varios kilómetros de allí., Luego en cuanto la tormenta había pasado un poco había retoma el rumbo de regreso, buscando, y no encontrando, ya sea en el poblado, así como también en la playa, y en el pequeño desierto circundante, eso lo había agotado, por lo que finalmente había llegado hasta el sitio en el que ahora se encontraba, para descansar, y pensar.

Solo oyó unos leves pasos en la arena, al principio pensó que lo imaginaba, pero luego otra, mas, y otro más, por lo que elevó la mirada, y con el reflejo del sol bloqueándole parcialmente la visión, encandilándolo, creyó ver a alguien que se le acercaba, no podía decir de quien realmente se trataba, y además sus esperanzas en ese momento ya eran prácticamente nulas, por lo que su reacción también fue nula., No fue si no hasta que pudo ver claramente de quien se trataba cuando finalmente reaccionó con un como más de alegría, y alivio., Su rostro reflejaba una leve sonrisa.
- Hola. // Dijo ella.
- Creí que te habíamos perdido. // Le respondió el.
- Si, yo también.
- ¿Cómo te salvaste?
- Esa es una larga historia.
- Cuéntamela, tengo todo el tiempo del mundo.
- Pues verás, comenzó con los colores.
- Obviamente.
- Si, y luego… // Así ella continuó con su relato, fantástico es verdad, pero creíble, y ella sabía que él le creería, era el único ser que lo haría, estaba segura de llo, aunque no estaba del todo segura del porqué.

La tarde se convirtió en atardecer, y luego en noche, entonces ella regresó a su hogar a descansar, y el también, lo necesitaban.
El día siguiente se convirtió en otro, y luego la semana se convirtió en otra, y esa en otra, para luego llegar al día que ella había estado tan asiduamente esperando, así como cierta parte de la población, aunque no al novel que ella lo hacía, eso estaba claro.
Se levantó temprano, se preparó, y salió, esta vez directamente a las dunas, su lugar favorido de observación., Hasta donde sabia, incluso desde allí seria perfectamente visible, el sitio de despegue no estaba del todo lejos, por lo que a pesar de la distancia podría verse con cierta claridad, aunque con binoculares en mano, obviamente.
Allí esperó, y las horas pasaron volando, una tras otra, hasta llegar el momento indicado., Todo estaba listo.
El momento del despegue era tal cual el esperado, todos, y cada uno de los habitantes conocía que tendría lugar dicho acontecimiento, y en mayor, o menos medida aguardaban noticias relativas a el.
Ya eran las tres de la tarde, y ella aguardaba junto a la duna., Llevaba puestas antiparras para protegerse del sol, y estaba presta a ver desde la distancia como se rompía el viento, y como la nave dejaba una estela tras de sí.
- ¿No es maravilloso? // Dijo ella emocionada.
- Si tu lo dices. // Le dijo el cuervo. // Después de todo es algo en lo que has estado atenta desde que lo supiste.
- Si, de conseguirse será un logro extraordinario.
- ¿Para quién? ¿Para ti?
- Para el conocimiento en general.
Ella observaba fascinada el cielo, y en su rostro una sonrisa podía apreciarse con facilidad., El cuervo por su parte la observaba a ella con igual interés.
- Dime, ¿que ves? // Le preguntó al fin.
- Una nave, // Dijo. // acompañada de colores que rondan a su alrededor, como si fuesen seres escoltando a otro, ayudándolo a cumplir su cometido. // Agregó sin quitar la vista ni un solo momento del espectáculo que se plasmaba frente a sus ojos., Entonces calló, y un breve silencio se propagó por algunos segundos.
- Si, yo también. // Le dijo el cuervo luego, el cual ahora la acompañaba en su visión, mientras la nave atravesaba la estratosfera, y se dirigía hacia el espacio, y luego más allá, hacia su objetivo.
La primera en su tipo, la primera de muchas, la primera en hacer los sueños realidad.

Mientras, colores menguantes en la densidad de las nubes se precipitaban, y se elevaban en el cielo, plasmándose como en un lienzo de cristal.

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